martes, 2 de septiembre de 2014

Virtudes morales como principios éticos

Es importante decir que todas las virtudes, en gran medida o no, forman parte del diario vivir de las personas; en algunos casos unos más que otros, pero al final todos y cada uno practicamos al menos una o un conjunto de virtudes que nos ayudan a regir nuestra vida para con el bien de los demás y el de nosotros mismos. Todas las virtudes son importantes, pero en este caso tomaremos un tiempo para hablar de tres que constituyen principios prácticos para nuestra vida. Empezamos hablando de la humildad, ya que esta es la conciencia de lo que somos, de nuestras fortalezas y debilidades como seres humanos y nos hace por lo tanto estar conscientes de que no somos superiores, pero tampoco inferiores a los demás. Esta virtud es generalmente mal interpretada como propia de esclavos o de los débiles; criterio que es absolutamente equivocado. La humildad no permite maltratar de ninguna manera a ninguna otra persona por ninguna razón y bajo ninguna circunstancia. Además de la humildad tenemos otra virtud que es totalmente necesaria; estoy hablando de la justicia. Esta constituye el buen orden de las relaciones sociales y consiste en respetar y promover el bien ajeno. En resumidas palabras, la justicia es la voluntad de dar a cada quien lo que es suyo, o lo que le corresponde. Ya para finalizar tenemos la última virtud que constituye un principio básico en la vida de todas las personas; esta es la laboriosidad. Esta virtud tan importante es el planteamiento y ejecución del trabajo profesional. Es importante mencionar que esta incluye factores importantes como la calidad de trabajo que se debe realizar, que por supuesto debe ser excelente, la cantidad de trabajo, la motivación correcta para seguir trabajando y la trascendencia que tiene en la vida de las persona.

La ley moral natural

Cuando escuchamos acerca de la ley moral natural, en muchos casos, pensamos que esta es una más de las leyes a las que está sometida el hombre por el hecho de que como su nombre lo indica, tal ley requiere de reglas o deberes que deben seguirse para que se cumpla del todo; de lo contrario hay algún tipo de penalización o mala consecuencia. Pues bien, este concepto esta de alguna manera incorrecto, pero también tiene algo de cierto; para eso explicare a continuación acerca de la ley moral natural. La ley moral natural en su sentido ético más básico es la orientación fundamental hacia el bien inscrita en lo más profundo de nuestro ser, en virtud de la cual tenemos la capacidad de distinguir el bien de mal, y orientar nuestra vida. Esta ley moral natural está presente incluso en las principales religiones del mundo debido a la gran importancia que tiene a nivel mundial. Es importante recalcar que la ley moral natural es precisamente eso, natural, razón por la cual es tan normal como hablar o escribir. A pesar de esto, el hombre es el único que posee esta noción, pero es necesario un periodo de aprendizaje para llegar a entenderla y aplicarla. En resumen, la ley natural está formada por los principios que la razón misma posee, de ahí que el hombre es un ser moral y la inteligencia humana es un medio por el que la razón es capaz de ordenar nuestra conducta para el bien propio y de los demás.